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Los Desposorios

Lienzo Los Desposorios

Este mural, integrado magistralmente en el entorno del Barrio Nuevo, representa el momento culminante del nissu-in o ceremonia nupcial. Bajo un dosel que simboliza el nuevo hogar, asistimos a un contrato de vida que definía el estatus social y la continuidad del linaje en la comunidad judía darocense.

Ficha artística

  • Autor: Mateu Targa
  • Fecha de creación: Octubre de 2021
  • Ubicación: Barrio de la Judería, Daroca

El ritual bajo el dosel

La ceremonia se celebraba bajo un palio o dosel, símbolo del tálamo nupcial. Durante el rito, el contrayente entregaba un anillo a su prometida bajo una fórmula sagrada: “Quedas consagrada a mí por este anillo, según la ley de Moisés e Israel“.

Un elemento fundamental era la lectura de la Ketubbah:

  • Derechos de la mujer: Más que un texto religioso, era un contrato legal donde el marido se comprometía a garantizar los derechos inalienables de su esposa: alimento, vestido y derechos conyugales en un ambiente de respeto e intimidad.

Un contrato de vida

Para los judíos aragoneses, el matrimonio era el estado civil perfecto, pero se entendía más como un contrato que como un sacramento:

  • Divorcio y repudio: A diferencia de la sociedad cristiana de la época, el divorcio era una práctica aceptada, especialmente si no había descendencia. Ambos cónyuges podían rehacer sus vidas tras obtener la licencia real.
  • Edades y expectativas: La edad media de enlace se situaba en los 15 años para ellas y los 18 para ellos. No estar casado a los 20 años era motivo de crítica social, pues se consideraba que la plenitud del hombre se alcanzaba en el hogar.
  • El baño ritual: La mañana antes de la boda, la novia cumplía con la Tebilá (triple inmersión ritual), habitualmente realizada en los baños situados bajo la Sinagoga.

Leyes y tradiciones singulares

El mural también nos invita a reflexionar sobre las estrictas normas sociales de la época:

  • El Levirato: Una ley que obligaba al hermano de un difunto a casarse con la viuda si esta no había tenido hijos, para asegurar la descendencia del fallecido.
  • Diferencia penal: La fidelidad se castigaba de forma desigual; mientras el adulterio masculino conllevaba azotes, el femenino podía castigarse con la pena de muerte.

¿Sabías que...?

El proceso matrimonial duraba al menos un año. Primero se celebraba el erusin (compromiso y acuerdo de la dote entre familias) y, tras doce meses de espera, tenía lugar la boda definitiva. Una semana antes de la ceremonia, el barrio se llenaba de música, cánticos y banquetes para celebrar la futura unión.

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